La nueva localización de la enseña Baovan contó con Clap Studio para proyectar en su emplazamiento el atardecer de una playa. Dicho… y hecho.

Como describen desde Clap, los creadores de Baovan «acababan de crear la primera empresa de baos artesanales a domicilio en su ciudad natal y tenían el sueño de abrir el primer restaurante de baos en València».

El reto, explican, «fue crear una experiencia acorde con el espíritu y la personalidad de Baovan, una marca ligada con el mar y con un claim de marca muy concreto ‘Beers, beach and baos’. Nuestro objetivo era transportar al usuario a una playa desde donde ver el atardecer y disfrutar de unos baos artesanales».

Para ello segmentaron el espacio «en tres zonas diferenciadas que el usuario descubre cuando va adentrándose en el espacio. Desde el exterior descubrimos “el bosque”, un porche repleto de cuerdas que caen del techo representando una densa vegetación. Una vez el usuario atraviesa el bosque descubre la playa y su atardecer. Una pantalla en forma de semiluna atrae los ojos del usuario. Esta pantalla programada por Vitamin Studio recrea los colores de un atardecer y está programada para que su duración encaje con un servicio de cena. En el interior se aprecia una constante dualidad de colores que nos transporta dentro y fuera del agua. En el techo recreamos un manto de nubes que aporta un ambiente mágico al interior reflejando las luces del atardecer que está en constante movimiento. Baovan esconde una zona más, un reservado para 10 personas en el que poder cenar a la luz de la luna». 

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