La Gallera ocupa uno de esos interiores inesperados del centro de València, en la calle Aluders, entre la plaza del Ayuntamiento y el Mercado Central. El edificio abrió en 1870 como circo gallístico, pensado para albergar peleas de gallos, y desde entonces ha ido acumulando vidas sucesivas hasta convertirse en un espacio vinculado al arte contemporáneo. Por sus salas han pasado exposiciones y nombres relevantes dentro de una trayectoria que hoy continúa con una programación periódica.
Desde hace algunos meses una iniciativa privada ha vuelto a abrir las puertas de este edificio icónico del centro, de una verticalidad apabullante. Ahora adquiere doble función, como espacio para eventos y como galería de arte.
Las exposiciones que recibe La Gallera activan esa condición. El arte para construir una experiencia completa, atravesada por la escala, la percepción y el movimiento del visitante. Cada proyecto genera una lectura distinta del lugar: miradas magnéticas, lenguajes visuales con identidad, propuestas capaces de alterar la manera en que se ocupa el espacio.



