Germán Carrizo y Carito Lourenço, una fuente inagotable de atrevimiento, creyeron que un restaurante podría minimizarse hasta el extremo de ser tan solo una mesa para doce donde ocurrieran un sinfín de historias.

Coper & Porter lo hizo realidad en un espacio desnudo de ornamentos y envuelto en luz natural. La mesa fue realizada a medida y vestida con los taburetes Mews acolchado en cuero.

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