Campanar

Bombas Gens

El declive de las manufacturas conllevó, como consecuencia, la muerte del edificio. Una larga agonía hasta que en 2014, el incendio de parte de las instalaciones encendió una luz: la Fundació Per Amor a l’Art adquirió el edificio y lo rehabilitó como espacio museístico, como centro de la propia fundación, dotándole de áreas significativas como la que acoge al restaurante Ricard Camarena.